Conocida también como «impotencia masculina», es un síntoma en el que el pene no logra mantenerse con la erección o dureza suficientes, impidiendo tener una relación sexual exitosa.

Sus causas son variadas. Puede deberse a un factor psicológico (estrés, depresión, ansiedad, problemas de pareja, insomnio…); o a factores físicos (problemas vasculares, diabetes, hipertensión, enfermedades neurológicas, problemas hormonales, toma de algunos medicamentos que generan este efecto secundario, entre otros).

La disfunción eréctil puede ser leve, moderada o grave; y su tratamiento es variado. Dependiendo de la causa, puede resolverse con terapia psicológica, o con la ayuda de fármacos, prescripción de un estilo de vida saludable, y en casos más graves, por medio de cirugía.